SINOPSIS

Gabriel está separado hace cuatro años. Desde entonces Sofía, su hija de nueve años, es el centro de su vida. Negado de plano a intentar una nueva relación amorosa, Gabriel vuelca toda su energía en su hija y en su trabajo. El idilio padre-hija se ve conmocionado por la aparición de Vicky, amor platónico de la adolescencia, transformada ahora en una mujer hermosa, independiente y desenfadada. Ante la inminencia del romance, ella pone una condición: no se involucraría por nada del mundo con un hombre con hijos. No quiere niños en su vida. “¿Tenés hijos?”, pregunta Vicky. Gabriel, completamente subyugado, responde: “No, no tengo hijos.” A partir de ese momento, su vida se transforma en un tormento de maniobras y ocultamientos: ante cada cita con Vicky , Gabriel “limpia” la casa de juguetes, ropa, fotos y cualquier otro rastro infantil, escondiendo todo bajo llave. Cuando Vicky se va todo vuelve a su lugar y la casa queda lista para recibir a Sofía.2

Título original
Sin hijos
Año
2015
Duración
100 min.
País
Argentina Argentina
Dirección
Ariel Winograd
Guion
Mariano Vera, Pablo Solarz
Música
Darío Eskenazi
Fotografía
Félix Monti
Reparto
Diego Peretti, Maribel Verdú, Horacio Fontova, Guadalupe Manent, Guillermo Arengo, Martín Piroyansky, Marina Bellati, Pablo Rago, Jorgelina Aruzzi
Productora
Coproducción Argentina-España; Patagonik / MyS Producción / Tornasol / Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales / Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales
Género
Comedia. Romance | Familia. Comedia romántica. Comedia dramática
Sinopsis
Gabriel está separado hace cuatro años. Desde entonces Sofía, su hija de ocho años, es el centro de su vida. Negado de plano a intentar una nueva relación amorosa, Gabriel vuelca toda su energía en su hija y en su trabajo. El idilio padre-hija se ve conmocionado por la aparición de Vicky, amor platónico de la adolescencia, transformada ahora en una mujer hermosa, independiente y desenfadada. (FILMAFFINITY)
Premios
2015: Premios Sur: Nominada a actriz revelación (Manent), dir. artístico y vestuario

Chico se enamora de chica. Ella le propone irse de viaje juntos, pero hay un pequeño detalle que a él lo limita: su actual pareja está embarazada. Por esta razón, ambos dejarán de verse por años, hasta que el destino vuelva a juntarlos; sin embargo, ella odia a los niños, obstáculo que parece infranqueable cuando se trate de confesarle que en la relación siempre existirá un tercer participante.

Gabriel (Diego Peretti) está separado hace cuatro años. Desde entonces, Sofía (Guadalupe Manent), su hija de 8 años, es el centro de su vida. Negado de plano a intentar una nueva relación amorosa, Gabriel vuelca toda su energía en su hija y en su trabajo. El idilio padre-hija se ve conmocionado por la aparición de Vicky (Maribel Verdú), amor platónico de la adolescencia, transformada ahora en una mujer hermosa, independiente y desenfadada. Ante la inminencia del romance, ella pone una condición: no se involucraría por nada del mundo con un hombre con hijos.

El cine de género es algo que siempre le ha quedado bien a las películas argentinas. Y «Sin Hijos» no es la excepción: acá hay una historia bastante convencional de amor, pero lo importante no radica en el inicio ni el final del metraje, sino en un desarrollo que nos muestra a personajes inmaduros, en búsqueda de la felicidad y el amor. En este largometraje se ocupan todas las fórmulas de la comedia romántica con gran éxito. Nada sobra ni falta en un guión que le tiene gran cariño a sus personajes, y que logra sacar fácilmente carcajadas al espectador con elementos bastante rutinarios. Imposible es no identificarse con los problemas de Gabriel o los complejos de Vicky.

Acá hay una historia de temores, de crecimiento pero, por sobretodo, de amor, de ese cariño capaz de aguantar el paso del tiempo y las imperfecciones. En este film los adultos transitan siempre por una cuerda floja llena de inseguridades, dejando a Sofía como el personaje que une y que, a sus cortos ocho años, derrocha mayor sabiduría y madurez que todo el resto que la rodea. Guadalupe Manent se luce como una pequeña que de ingenua, no tiene nada. Alcanza grandes momentos de comedia junto al impecable Diego Peretti, quien da vida a un protagonista muy completo y, por sobre todo, cercano.

En «Sin Hijos», todos los pequeños hitos del guión están creados para enaltecer una relación simple, que promete cambiar la vida de sus participantes. Acá hay una construcción de grandes secundarios, los cuales logran sacar más de una carcajada. Guillermo Arengo saca risas como el fiel amigo de Gabriel, el cual tiene como mayor premisa y consejo siempre preocuparse “de los huevos”. Martín Piroyansky está simplemente genial, como un hermano algo perdido que busca reencontrarse en un extraño viaje espiritual que planea durante toda la película. Porque en este largometraje no solo se habla del amor entre Vicky y Gabriel, sino que también ocupa un lugar importante los lazos familiares: el amor incondicional entre Gabriel y su hija se retrata en una relación de altos y bajos, donde la música es el factor que siempre los reúne; y la difícil relación del protagonista con su padre, un mago que lo abandonó cuando pequeño y a quien Gabriel le ha negado hasta conocer a su nieta.

De gran comienzo (ojo con los estupendos créditos iniciales), «Sin Hijos» es una de esas pequeñas joyitas que llegan a la cartelera de vez en cuando. Liviana, simpática y con una construcción de universo donde es muy fácil entrar y acomodarse, lo nuevo de Ariel Winograd está llena de momentos muy bien logrados. Atentos a la escena que es una clara (y muy chistosa) referencia al final de la película romántica «Notting Hill» (1999). No se la pierdan.

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